La piel es un material emblemático, con profundas connotaciones simbólicas. Estrechamente vinculada a la historia de la civilización, la piel ha dado forma a los sueños y aspiraciones que han moldeado el imaginario de cada época. Sensualmente entrelazada con nuestros sentidos, el tacto y el olor de la piel han conformado la base de nuestras emociones y sentimientos. Metafóricamente asociada a la vida, la memoria de la piel expresa en sus huellas las experiencias que definen nuestra identidad.
La piel es un material muy complejo. Por un lado, su textura, calidez y durabilidad le otorgan unas características funcionales excepcionales. Es el único material que mejora con el uso, que adquiere una mayor prestancia con el envejecimiento. Pero su enorme diversidad de orígenes y tratamientos, junto con su extrema irregularidad, requieren de un profundo conocimiento, tanto del material en sí mismo, como de los artesanales procesos, depurados a lo largo de siglos, que requiere su transformación.
Por su riqueza expresiva y por su idoneidad funcional, la piel ha adquirido un protagonismo estelar en el mundo de los accesorios, un sector cuya importancia no cesa de crecer dentro del mundo de la moda. El bolso de piel, en concreto, entendido como el acento que condensa nuestro imaginario, se ha erigido en el gran protagonista del universo del lujo.
La filosofía de este curso pretende responder a todas y cada una de estas cuestiones. Bajo la dirección de Enrique Loewe, se ha desarrollado una innovadora metodología basada en un enfoque muy conceptual del diseño, inspirado en las tendencias más actuales del mercado, en una profunda formación teórica y en una rigurosa cualificación técnica; la mayor parte del curso transcurre en un taller de marroquinería, bajo las directrices de diferentes diseñadores de bolsos auxiliados por antiguos artesanos de Loewe.